• El 12 de abril de 1961, Gagarin fue la primera persona en viajar al espacio

  • Este efeméride sirve para celebrar el principio de la era espacial

  • Fue declarada por la ONU como Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados

El 12 de abril de 1961 el cosmonauta soviético Yuri Gagarin realizó el primer vuelo espacial tripulado, un evento histórico que abrió el camino a la exploración del espacio. Por ese motivo, la ONU declaró el 12 de abril como Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados. Además, decenas de países en todo el mundo celebran la ‘Noche de Yuri’ (Yuri´s night) en la que conmemoran los 108 minutos que duró el vuelo espacial de Gagarin y que cambió la historia de la exploración espacial.

[Recuerda el especial publicado en RTVE.es con motivo del 50º aniversario del primer vuelo espacial]

Aquel viaje y la vida del cosmonauta están plagados de anécdotas, y el mito y la leyenda siguen envolviendo la figura de Yuri Gagarin. Su vuelo a bordo de la Vostok 1 era un gran secreto de Estado. La URSS ya había ganado la primera batalla en la carrera espacial cuando los estadounidenses se quedaron boquiabiertos al escuchar el primer “bip-bip” que transmitió en 1957 el Sputnik, el primer satélite artificial de la historia, que fue lanzado al espacio por los rusos.

Cuatro años después los soviéticos volvían a adelantarse. Y de qué manera. Tan secreta era esta misión, que el despegue de la Vostok no fue grabado. Las famosas imágenes documentales que existen del viaje de Gagarin fueron reproducidas paso a paso después, en una visita en la que repitió todo lo que hizo el día del histórico viaje.

Gagarin rompió todas las barreras existentes y marcó una nueva etapa en la historia de la humanidad. Fue el primer ser humano en ver con sus propios ojos la Tierra desde el espacio.

El responsable del programa espacial soviético, Serguéi Koroliov, lo eligió para protagonizar este episodio histórico por su experiencia como piloto de caza a reacción.

Convertido en héroe

Condecoraciones, ascensos, nombramientos, la adoración sin límites de su pueblo: todo eso cayó de la noche a la mañana sobre Gagarin, un hombre que, según testimonios de sus compañeros, era de una sencillez proverbial.

Sin quererlo, se convirtió en un embajador de excelencia de la Unión Soviética y en la personificación, según la propaganda oficial, del hombre nuevo, de las ventajas del sistema socialista sobre el capitalismo. En la era de las imágenes, la sonrisa de Gagarin ganó más adeptos para la causa soviética que la ideología marxista y el socialismo igualitario preconizado por el Kremlin.

Muerte trágica

Un accidente aéreo le costó la vida cuando había cumplido apenas 34 años. El caza MiG-15 que tripulaba junto con el instructor Vladímir Serioguin se estrelló casi en picado en un bosque en las afueras de Moscú, el 27 de marzo de 1968.

La comisión investigadora estableció que en el momento del accidente todos los sistemas del avión funcionaban normalmente y que éste se debió a un maniobra brusca que hizo que el aparato entrara en pérdida.

Los soviéticos se negaban a creer en la muerte de su ídolo, más aun cuando los restos de Gagarin no fueron hallados hasta el día siguiente, circunstancia que alimentó todo tipo de rumores, incluso de que el accidente había sido una escenificación con los fines más disparatados.

En memoria del primer cosmonauta, los jerarcas soviéticos decretaron duelo nacional, honor hasta entonces reservado exclusivamente para los jefes del Estado.

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