El dirigente empresarial dijo que el lavado de activos se ha constituido en uno de los más terribles atentados contra un crecimiento económico sano, el respeto del orden institucional y un ejercicio saludable de la política.

Socava las bases de la tranquilidad social y hace tambalear los fundamentos éticos del convivir ciudadano, puesto que presenta lo fácil como una vía para la adquisición y posesión de riquezas.

Manifestó que la AIRD considera que se requiere una reflexión profunda sobre el tema de los precedentes o determinantes, así como sobre otros aspectos que inciden en las relaciones comerciales y relaciones contractuales, las inversiones, la compra y venta de bienes muebles e inmuebles, entre otros aspectos que toca la legislación.

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